Youtube
Twitter
Facebook
Síganos en: 
Lunes, 24 de Julio de 2017

Mesas Redondas. Transiciones, Extractivismos, Energía y Cambio Climático

Mesa Redonda
Desarrollos y Extractivismos en el Perú
Lima, 13 de junio de 2017
 
 
La RedGE cumple diez años y con ello una década apostando por alternativas democráticas y ecológicas de la mano con CLAES de Uruguay, y para celebrar este trabajo conjunto se realizó un ciclo de Mesas Redondas en las que se debatieron sobre Desarrollos, Extractivismos, Energía, Cambio Climático, Transiciones y Postextractivismos, junto a un destacado grupo de panelistas nacionales e internacionales. La primera mesa se realizó en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el 13 de junio de 2017, y formó parte de las actividades realizadas en la Semana de Antropología. Se contó con la participación como panelistas de Javier Jahncke de la Red Muqui, Vladimir Pinto de Oxfam, Fabiola Yeckting de la UNMSM y Lucio Cuenca del Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina (OCMAL) de Chile. Esta actividad se realizó gracias a CLAES de Uruguay, la Fundación Mott y 11.11.11.
 
Para Fabiola Yeckting, antropóloga, docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el nuevo extractivismo es el patrón constante del modelo de desarrollo de la economía en nuestros países andinos, es el patrón de extracción de recursos naturales para la exportación a mercados extranjeros. “El extractivismo crea un círculo de dependencia de las ganancias pero con un enorme daño al ecosistema y los recursos naturales. Este modelo oculta muchos procesos, no sólo de extracción de tierra, sino de violaciones a los derechos humanos, económicos, sociales y culturales, es decir, a mas extractivismo menos democracia”. El extractivismo viene acompañado de la criminalización de la protesta y la estigmatización de aquellos que protestan por la violación de estos derechos de la naturaleza, ligados al medio ambiente.
 
¿Por qué se habla del desarrollo?, se preguntó Yeckting, al indicar que este modelo se ha convertido en un paradigma, en un signo de modernidad, de progreso, de cambio y un referente discutible, en la que el análisis también es criticado y mal visto. “El desarrollo como idea muchas veces no cumple los objetivos planteados y tiene implicancias como los conflictos sociales, que genera una corriente de crecimiento crítica”.
 
Para entender estos cambios en América Latina, dijo que hay que tener en cuenta 4 aspectos: 1.- la base de las luchas indígenas y la reflexión de los pueblos originarios, frente a estos procesos que muchas veces son violentos y ponen en discusión que tipo de desarrollo queremos y la búsqueda del reconocimiento de derechos colectivos y territoriales como el Derecho a la Consulta Previa como el caso de Perú. 2.- la expansión del modelo extractivista, la idea de que nuestros territorios y poblaciones no han tenido recursos y no están acorde con la modernidad. 3.- la división geopolítica, la economía extractivista y el impacto que esto genera. 4.- el regreso a los populismos, y cómo se dan los extractivismos en estos gobiernos progresistas como el caso de Bolivia y Ecuador.
 
Estas líneas temáticas son importantes porque se tejen alternativas ante el avance del modelo extractivista que se ha expandido en los proyectos con menos planificación y mayores impactos. Sostuvo que se necesita un nuevo modelo para aminorar los impactos y reformas que impliquen asambleas constituyentes con pongan énfasis en los derechos de la naturaleza y la cuestión ambiental. 
 
“Desde RedGE se ha pensado en cómo se puede hacer estas transiciones, se ha hablado mucho de la justicia ambiental que tiene que ver con derechos de la naturaleza, el buen vivir o vivir bien, por ello, en el Perú es importante que se discutan estos temas ante el incremento de los conflictos sociales en las comunidades indígenas y campesinas. Es necesario discutir qué modelo de desarrollo queremos, debemos articular estas líneas de pensamiento y análisis no sólo desde la sociedad civil sino también desde la academia”, finalizó.
 
Javier Jahncke, Coordinador de la Red Muqui, precisó que la palabra desarrollo es la perspectiva del modelo económico que tenemos, pero ¿hasta dónde va este modelo? A principios de este año el Gobierno de PPK dijo que la economía había crecido hacia el 4% en 2016 por la minería y que en el 2017 se crecería más porque se destrabarían los proyectos priorizados y llegaría nueva inversión. Resaltó que lo que necesitamos es generar más actividad económica y dejar de depender de la actividad extractiva. “Por la crisis y la supuesta desaceleración de la economía se han destrabado barreras y marcos normativos de la inversión, la fiscalización ambiental se ha desregularizado y se han eliminado trabajar administrativas para facilitar más actividad extractiva, es decir, seguimos dependiendo de esta actividad, sin importar el enorme daño que ya está causando en el país”, advirtió.
 
Sin embargo, dijo que nuestra dependencia se desnuda a partir de situaciones como los desastres naturales, que se registraron en marzo pasado, en la que, por ejemplo, los problemas de alimentación, corte de servicios básicos como el agua, enfermedades como el dengue, generaron un grave problema a Lima y varias ciudades del país. “Es en esos casos donde vemos la necesidad de la agricultura y la protección de las zonas alejadas. Los impactos ambientales afectan la actividad económica de las poblaciones más alejadas y por ende a Lima, que necesita de esas actividades para vivir, ya que consume sus productos. 
 
En ese sentido, ¿cuál es el rol del Estado para asumir la remediación de esas zonas para mejorar su calidad de vida?, el asunto es complejo pero se necesita proyectar otras alternativas de desarrollo que pueden versificar la economía y mejorar los estándares ambientales. Para ello, es importante el ingreso de las universidades que se interesen en la situación que vive el país y sus necesidades, empezar un trabajo de metodología para que se aplique en diferentes zonas del país y se busque potencialidades económicas que pueden mejorar la calidad de vida de las personas. Generar puentes con autoridades regionales y locales para invertir en otras actividades que no sean la minería, diversificar la producción y medir los impactos que ello genere.
 
Para Vladimir Pinto, de OXFAM, los extractivismos cargan el costo ambiental a las poblaciones locales, e incluyen a la tierra, su acaparamiento y la decisión sobre otras actividades. Precisó que los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades siguen en el centro del debate, pero las medidas para perjudicar los derechos colectivos han continuado de forma más sutil, mas solapa mediante distintos mecanismos legales, sin ninguna promoción para proteger los bosques, con un desmantelamiento de la fiscalización ambiental y la entidad reguladora. 
 
“Hay un proceso de reconcentración de la tierra en general, América Latina es la región con más desigualdad en la propiedad de la tierra, según un informe de Oxfam. Al parecer estamos en una reforma agraria al revés, en la que las tierras de los pequeños campesinos se están concentrando en manos de los grandes empresarios, es decir, están sometidos a la cadena de producción de las grandes empresas”, añadió. 
 
Pinto sostuvo que estamos en un escenario que va hacia atrás, sin hablar de la impunidad para el sector extractivo, como por ejemplo, las multas que no se cobran a las empresas mineras y se dejan que prescriba o los niveles de corrupción que existen en todo nivel, desde coimas para obtener un proyecto hasta tráfico de tierras, entre otros.
 
“La caída tan grande de los commodities es una oportunidad para poner en discusión el modelo de desarrollo, pero lamentablemente esta situación es aprovechada para reforzar el modelo de desarrollo actual en la que flexibilizan más los controles ambientales, dan facilidades para acceder a los territorios, y hay un sentido común que piensa que esto es lo correcto. 
 
Lucio Cuenca de OLCA de Chile, sostuvo que su país ha sido promovido como el modelo del modelo y eso a muchos chilenos les pesa porque tienen un marco constitucional extractivista, quizás de los países que sufrieron dictadura en Latino América, Chile fue el único que salió a la democracia con una constitución elaborada con la dictadura. “La minería en Chile tiene un arraigo en la Constitución que hasta hoy está vigente y es donde se establece la reprivatización de la minería, la privatización y la mercantilización del agua.
 
La minería es la única actividad económica mencionada y protegida en la Constitución, en la que tenemos un nudo muy importante porque es la base de lo que hoy caracteriza al extractivismo en Chile”. De los años 90 en adelante Chile se define cultural y económicamente como un país minero y eso ha sido una piedra de tope para el desarrollo de muchas iniciativas críticas al extractivismo y de levantar alternativas al extractivismo minero.
 

Mesa Redonda 

Energía y Cambio Clático

Lima, 14 de junio de 2017

 

Siguiendo con el ciclo de mesas redondas en el marco de los 10 años de la RedGE, el miércoles 14 de junio de 2017 se realizó la Mesa Redonda Energía y Cambio Climático, en la que se abordó y analizó los estragos que ya se sienten en el país por el cambio climático y cuáles son sus alternativas de solución, para evitar que se siga incrementando. Al evento, que se realizó en el Auditorio Juan Pablo II de la Pontificia Universidad Católica del Perú, contó con los panelistas Kelly Alfaro de la PUCP, Antonio Zambrano del Movimiento Ciudadano por el Cambio Climático (MOCCIC), Gerardo Honty del Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES) de Uruguay y Marco Gandarillas del Centro de Documentación e Información de Bolivia (CEDIB). Esta actividad fue posible gracias a 11.11.11, Oxfam y la Fundación Mott.

Kelly Alfaro, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, indica que hay una brecha ambiental entre lo rural y lo urbano, por lo que la construcción de una ciudadanía ambiental es fundamental para el país, y se debe empezar por las universidades, ya que, según el último censo del INEI, las universidades agrupan al 3.2 por ciento de la población, entre alumnos, docentes y personal administrativo, por lo que se puede influir en la formación de los jóvenes sobre los temas ambientales. “La idea es que se pueda formar ciudadanos comprometidos, por ejemplo con el reciclaje no solo dentro de sus espacios familiares sino también en su entorno. Es posible tener espacios sostenibles con el ecosistema.
 
En el caso de la PUCP, se está trabajando alternativas de ecosistemas, con programas de reciclaje, el no uso de tecnopor, el cuidado del agua y la energía, y el fomento del uso de la bicicleta. Hay una propuesta para beneficiar a los alumnos y unir las universidades San Marcos, UNI, Católica Sedes Sapientiae y la PUCP, en un solo sistema de transporte público, si bien está pensado para el 2025, lo que se quiere es unir fuerzas entre estas universidades para impulsarlo a que entre en operación antes de ese año.
 
Otra propuesta hacia el 2020 es el uso de paneles solares, con energía solar como alternativa de uso. “La universidad es un laboratorio donde se puede mostrar las alternativas que existen, también puede incidir en la ciudad y en la forma de pensar de su comunidad para generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente”, señaló.
 
Antonio Zambrano del MOCCIC, asegura que la energía es la adicción de nuestros tiempos, y en la actualidad, para que funcione la sociedad como la conocemos en el planeta, cada día el ser humano consume entre 89 y 90 millones de barriles de petróleo. El Perú utiliza 200 mil cada día pero el consumo nacional, cifra que se ha modificado fuertemente en los últimos años, muy de la mano con el crecimiento del PBI. La fuente de consumo de energía es el gas de Camisea y desde el 2004 se ha comenzado a exportar de manera masiva, triplicando el consumo de hidrocarburos. “Esto nos hace vulnerables porque afecta al cambio climático”, enfatizó.
 
Según las Naciones Unidas hay 9 grandes vulnerabilidades frente al cambio climático, básicamente cualquier ecosistema es vulnerable dentro de estos 9 elementos. De las 9, el Perú tiene 7, por lo que somos un país altamente vulnerable al cambio climático, en todas sus formas. “Superamos los 2 grados centígrados de la temperatura del planeta, en el momento en que la humanidad emita tantos gases y la temperatura se eleve por encima de los 2 grados, los ecosistemas del planeta empezaran a colapsar, y para hacer lo que decimos que debemos hacer para mitigar esta situación, tenemos que dejar bajo tierra 42% de todas las reservas de gas natural, 52% de petrolero y 73% de carbón en América Latina, ya que estamos en un escenario bien complejo”, finalizó.
 
Para Marco Gandarillas de CEDIB, todos los países Sudamericanos vamos por el mismo sendero, todos explotamos recursos naturales y aumentamos las emisiones de carbono, todos apuestan por más energía fósil, y por ende, tenemos conflictos sociales e incremento del consumismo. En materia de cambio climático, no somos responsables de reducir nuestras emisiones de carbono. 
 
“La principal causa es la deforestación, el gobierno dice que protege la madre tierra pero hace todo lo contrario, hay lagos que se están secando, hay sequías, se contaminan las aguas, atacan a los ambientalistas, por ello, tenemos que empezar hacer cambios en las políticas ambientales, en las economías, ampliar el debate y cambiar las formas de vida, y de transporte”, enfatizó.
 
Gerardo Honty de CLAES, sostuvo que hace 10 años en el Perú se gastaba la mitad de electricidad y de petróleo de la que gastamos hoy en día, y seguramente la mitad de emisiones de carbono, así como existía la mitad de vehículos de los que hoy hay en Lima. “Si seguimos así no quiero pensar cómo será más adelante. Hemos duplicado las emisiones, los glaciares andinos en 20 años ya no van a existir y ya no habrá agua. Estamos sufriendo los estragos del cambio climático”, advirtió.
 
 
 
La temperatura ya subió un grado por encima de lo normal y un año que pasa es más caliente que el anterior, la Cepal ha hecho estudios de los costos del cambio climático y ha demostrado que hasta el momento se ha gastado más de 100 mil millones de dólares por los desastres naturales, es decir, el PBI crecerá menos porque cada vez gastará se gastará más dinero en cubrir los agujeros, por ejemplo, el gaseoducto Nor Peruano ha tenido más de 30 derrames de petróleo, lo que le ha generado al país, millones y millones de soles en solucionarlo. 
 
Para nuestros gobiernos de países sub desarrollados, el derecho al desarrollo, es lo mismo que derechos a emitir, y el cambio climático es culpa de los países desarrollados. Sin embargo, las economías no crecerán porque se gastará mucho dinero en recuperar los estragos del cambio climático y no podrá soportar el precio del petróleo. Cuando ello suceda, el primer problema será la falta de alimentos por la cadena de producción que depende del petróleo, habrá problemas de inundaciones, apariciones de pestes, incendios forestales y riesgos en la provisión de agua y alimentos.
 

Mesa Redonda

Desarrollos y Nuevas Alternativas

Lima, 15 de junio de 2017

 

La última mesa contó con la participación de Eduardo Gudynas del Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES) de Uruguay, José De Echave de CooperAcción, Francisco Rhon del Centro Andino de Acción Popular (CAAP) de Ecuador y Gladis Vila de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (ONAMIAP), quienes coincidieron en que es necesario que se debatan y apliquen nuevas políticas y nuevos desarrollos para evitar que los estragos del cambio climático continúen poniendo en peligro al país. Esta actividad se realizó gracias al apoyo de Oxfam, la Fundación Mott y la Fundación Friedrich Ebert.

Para Gladis Vila de ONAMIAP, cuando se habla de desarrollo para los pueblos indígenas es un tema complicado porque para el Gobierno el tema desarrollo está relacionado con el dinero, el ingreso per cápita, mientras que para los pueblos, este tema está relacionado con tener garantizado su territorio, el agua y los bosques. El modelo de desarrollo como se conoce en la actualidad está sobrepuesto al tema de concesiones mineras o petroleras, que generan conflictos sociales.
 
“Como no hay un dialogo con el Estado, las comunidades protestan y muchas veces se agudiza el conflicto. Si hablamos de Las Bambas, La Oroya o las empresas petroleras en la Amazonía, vemos que estos proyectos han generado muchos cambios en las comunidades indígenas y campesinas, sobre todo en las mujeres, ya que somos nosotras quienes asumimos una mayor responsabilidad en la casa y con nuestras familias. Los campamentos mineros traen cambios, se instalan cantinas, vienen personas foráneas que no respetan la vida común de las comunidades”, enfatizó.
 
Desde ONAMIAP, dijo, se plantea una alternativa distinta, lo que se quiere es construir y reafirmar el tema del vivir bien, que no tiene que ver en mayores ingresos económicos sino en cómo lograr un equilibro entre las comunidades y el territorio. Lamentablemente el Estado no tiene esa mirada y divide el tema, a diferencia de los pueblos que lo ven todo como integral y respeto a la madre tierra. El Estado solo piensa en incrementar el ingreso económico pero a costa de un desarrollo que no mira las potencialidades de las comunidades.
 
Cuando hay conflictos se instalan mesas de diálogo, pero no incluyen a las mujeres, pese a que la preocupación es mayor, en ese sentido, se debe garantizar la participación de las mujeres en todos los espacios de discusión y toma de decisiones. Frente a ello, ONAMIAP plantea garantizar la titulación o seguridad jurídica de los territorios, plantea que se genere, de parte del Estado y organizaciones indígenas, una recuperación de los conocimientos ancestrales, que son los únicos elementos con los que contamos para enfrentar el cambio climático, así como seguir ampliando una producción ecológica.
 
“Si queremos encontrar una alternativa frente a este modelo de desarrollo, que ya no da para más en el país, hay que incorporar el enfoque intercultural, somos un país diverso, con más de 54 pueblos indígenas según el Ministerio de Cultura, y 85 según la CEPAL, debemos tener distintos modelos de desarrollo según cada lengua, cada territorio, cada cultura”, finalizó. 
 
José De Echave de CooperAcción precisó que se debe discutir cómo se están construyendo los relatos sobre lo que está pasando en los países en torno a los temas vinculados a las actividades extractivas y la afectación de derechos económicos, sociales, culturales y ambientales en nuestros territorios.
 
Sostuvo que 10 años atrás, el Perú estaba en el pico del famoso súper ciclo de los commodities, donde las cotizaciones de los minerales, sobre todo del cobre, comenzaron a recuperarse, superando la barrera de los 3 dólares, con un crecimiento sostenido y una expansión de territorios e inversiones a nivel nacional. “El 2007 fue el año pico de la expansión de las actividades extractivas”, enfatizó.
 
“La discusión en torno a los temas extractivos comenzó a consolidarse como tema relevante. Habían dos momentos importantes, crecimiento acompañado de una enorme conflictividad social, resistencia de derechos y cuestionamientos a las políticas públicas. Dentro de ese escenario calzó perfecto el debate de las transiciones y el debate en torno al famoso impuesto a la sobre ganancia minera”, dijo De Echave.   
 
Añadió que el llamado boom del crecimiento económico que anunció el gobierno no es tal, las cifras lo demuestran, lo que ha ocurrido, es lo que siempre ocurre a lo largo de los años, mejoran los términos de intercambio y entremos a un proceso de crecimiento. Esta narrativa nos demuestra que en el Perú hay un milagro económico y por lo tanto cualquier cosa que modifique las políticas económicas es un atentado terrorista como los antimineros que se convierten prácticamente en unos terroristas mineros. “La otra narrativa cuestionable es que se acabó el boom económico, por lo tanto, se acabó el milagro peruano por las políticas internas que estancan los proyectos, la burocracia estatal y los excesivos trámites. Ante ello anuncian paquetes para destrabar los trámites y destrabar las regulaciones ambientales. Este escenario nos obliga a tener un reto enorme para ver cómo construimos políticas públicas que permitan aterrizar en un escenario de propuestas de transiciones”, puntualizó.
 
Francisco Rhon, de la CAAP de Ecuador, sostuvo que las cifras que se presentan sobre el alto precio de los minerales son similares en Ecuador y Perú, pero ¿cómo, dónde, de qué manera se constituyen los precios, quién los domina, acaso cuatro señores en Londres?, realmente podemos explicar esto, ¿qué está detrás de la construcción y estructura de los precios?, se preguntó, al contar que dos pensadores chilenos, Alejandro Perfini y Rodrigo Mena, publicaron un artículo en la revista Perfiles de México, donde explicaban que se estaría en una permanente oligarquización y extractivismo, en la que perdíamos toda capacidad de protesta.
 
“El 78% de las exportaciones ecuatorianas son primarias, es decir, petróleo, pescado y plátano. Las exportaciones de petróleo y plátano compiten sobre cual da mayores recursos para la balanza comercial, pero también ambas tienen las mismas consecuencias en daños a la salud, incluso la pesca, que proviene de piscinas artificiales, donde no se pesca sino se cultiva”, añadió.
 
Rhon sostuvo que estas actividades extractivas son modelos oligárquicos, rentistas, los Estados son rentistas como cualquier empresario privado, con la única diferencia que es monopólico, a partir de la experiencia ecuatoriana esto es bastante entendible. “Nos encontramos con un país que tiene un déficit fiscal de 7.8% del PIB, una deuda externa enorme del 50% del PBI Bruto, después de haber tenido altos ingresos por la venta del petróleo a 85 dólares el barril, en el año 2014 empieza a descender hasta colocarse en 40 hasta 45 dólares, esto llevó a Ecuador a obtener, durante 10 años, 285 mil millones de dólares pero con un déficit fiscal alto. ¿Qué pasó, acaso fue la corrupción lo que ocasionó esto?, se preguntó.
 
La Constitución del 2008, reconoce los derechos de la naturaleza mucho antes que la Constitución boliviana. También reconoce el cuidado de las fuentes de agua en todo el cauce de la cuenca y permite demandar a cualquier persona o empresa, en este caso minera, por un mal uso de la cuenca. “Por ejemplo en Yasuní existe petróleo pero también existe el mismo cuento de que sin desarrollo y sin petróleo no vamos a poder vivir y se olvidan de preservar la biodiversidad que es fundamental. Hay 600 mil personas, principalmente colectivos de jóvenes que protestan para proteger Yasuní, amparados en la idea del buen vivir y los derechos de la naturaleza, consagrados en la Constitución ecuatoriana. La población ha entendido y ha ratificado la importancia del buen vivir, de los derechos de la naturaleza y de la economía popular y solidaria, que son fundamentales para ordenar la vida de otra manera.     
 
Eduardo Gudynas de CLAES, dice que el extractivismo es uno de los componentes básicos de las estrategias de desarrollo en los países sudamericanos, con diferentes modalidades y énfasis, que implica una subordinación hacia condiciones de los mercados globales, frente a las alzas o bajas de los precios en el mercado. 
 
Dijo que explorar alternativas no es fácil porque choca con muchos problemas. Si uno examina el panorama de las discusiones en América del Sur, uno encuentra que en los países que tienen gobiernos conservadores como Chile, Colombia y Perú la tendencia es asumir que las alternativas al extractivismo son semejantes a los países con gobiernos progresistas. Por lo general, se plantea pasar a un primer plano donde el Estado tenga mayor control sobre el manejo de los recursos naturales con diferentes énfasis. En otros países, las estrategias extractivistas son distintas pero los impactos sociales, ambientales y territoriales son análogos. Las alternativas que debemos explorar para los extractivismos, incluyen recuperar la autonomía frente a las condiciones globales. Las alternativas también son claves porque hay una condición de urgencia, los efectos ambientales a escala de América del Sur son enormes y hay una urgencia de abordar los impactos nacionales.
 
“Nosotros nos movemos al van y ven de la subida y bajada de los mercados internacionales, pero si tenemos una crisis ambiental no podemos seguir moviéndonos así, lo más inteligente es explorar alternativas ahora y no esperar que venga el colapso. Lamentablemente muchos sectores de la sociedad, desde académicos hasta políticos, tienen miedo de abordar esta situación, a pesar de ser insostenible”, enfatizó. 
 
La discusión presenta nuevas alternativas, hay que desmontar la narrativa que sostiene q el extractivismo es una industria. Es un error hablar de industrias extractivas porque con el extractivismo se pierde el patrimonio, se cuantifica por el objeto final, pero nadie cuantifica los costos sociales y ambientales que ello genera, es falso decir que los países necesitan de la actividad extractiva para generar ingresos, porque casi todas las exportaciones son subsidiadas por el Estado. Los extractivismos también requieren una reforma del Estado, que incluyan la recuperación de los derechos.
 

Copyright © RedGE
Calle Río de Janeiro 373 Jesús María. Lima 11, Perú
Teléfono: (51 1) 461-2223 | (51 1) 461-3864 anexo 27
Correo electrónico: redge@redge.org.pe
 
AIS APRODEH CEDAL DESCO CEPES CONVEAGRO COOPERACCION DAR GPC